Han pasado ya seis meses desde que el equipo de voluntarios del proyecto de Iberdrola Sao Paulo 2.0 volvimos a nuestra rutina diaria después de pasar tres semanas enseñando nociones básicas de informática a niños y adolescentes en riesgo de exclusión de Guarulhos, un municipio a las afueras de Sao Paulo. La sensación inmediata tras el regreso fue como una renovación total de nuestro día a día, de la forma en la que abordar los problemas de la vida cotidiana y de la capacidad de relativizar los impedimentos con los que nos vamos encontrando en la rutina.
Sabía al llegar que el proyecto de voluntariado no sería algo pasajero que quedaría olvidado en mi memoria y saber que muchos de los niños siguen asistiendo a clase, que nos escriben a través de las cuentas de correo y redes sociales que les ayudamos a crear y que de verdad se acuerdan de nosotros me convence de que todo aquello mereció la pena. Reviso las fotos de vez en cuando y, al contrario de lo que se pueda pensar, a pesar de las historias que cada alumno tiene detrás, del recuerdo de J., que no podía caminar y vivía sin agua corriente con sus hermanos antes de que llegásemos, de la vergüenza en la mirada de R. al mentir diciendo que su hermano había muerto en lugar de admitir que estaba en la cárcel, siempre me quedo con una sonrisa.
Precisamente de R., una de mis dos alumnas, no había vuelto a saber nada desde finales de agosto. Supe que había dejado el colegio, quizás porque tenía que caminar varios kilómetros y coger un autobús para llegar a la escuela después de levantarse de madrugada con su madre, que salía muy temprano a trabajar. Esto merecía la pena los días en los que se les daba la merienda en el colegio. Ahora, si no hay merienda, ¿para qué tanto esfuerzo? Sin embargo, hace unos días, mientras pensaba qué escribir en este post, me saltó un mensaje en mi cuenta de Facebook: “R. ha aceptado su solicitud de amistad”. Pude hablar con ella, me dijo que estaba bien, que qué bien que le habíamos hecho una cuenta, que cómo estamos y que nos echa de menos. Le pregunté si había vuelto al colegio y no contestó. Prefiero pensar que sí, que retomó las clases, que saldrá de las calles sinuosas de Guarulhos para estudiar veterinaria y comprarse una casa blanca con un perro que la espere en la puerta, como ella quiere. Es difícil que la historia de R. termine así, lo sé, pero también pienso que, al menos, dimos un primer paso para que pueda andar su camino: enseñarle que su nombre y sus apellidos se escriben con mayúscula y que se puede ser mujer, estudiar y encontrar un trabajo que no te obligue a depender de nadie más que de ti misma.
Adela Varela Lamigueiro.
Dirección de Comunicación.
Madrid.
My time in Brazil proved to be one of the best experiences of my life. I personally gained much more than I was expecting by simply giving back to people less fortunate. The children’s smiling happy faces everyday made the experience easier and knowing what you have taught them may potentially lead to future employment, certainly makes it all worthwhile.
The unexpected chapter in the experience was taking part on the building of an extension to a house that a family so desperately needed. It may have been back breaking work, but seeing the smile on the face of Jefferson, a child who lives at the house and who is disabled, picked you right back up and encouraged you to keep going.
Aside from the main objective of the project, to deliver essential IT training to the children, the interaction with the children outwit the classroom was crucial in order to build relationships to enable future mentoring. Everything from learning magic and science, to playing football and tennis.
Reflecting on the whole experience I feel that on a personal level I have gained a real sense pride and achievement. I have returned with a widened view of the world. In working with these children, Deporte Integra, The Augustinian’s and my Iberdrola colleagues I have gained many life time friends from 3 continents. My hope is that anyone who is lucky enough to take part in the second edition of this fantastic project in 2013 is able to take away as much as I did from the 2012 project.
Thank you / Obrigado / Gracias
David Downie
FIS Programme, Scottish Power
Glasgow, Scotland
Han pasado ya unos meses desde nuestra estancia en Sao Paulo y nuestras vivencias siguen presentes en mi vida cotidiana. Cada acto que realizo, por alguna razón que desconcozco, me lleva a pensar de nuevo en la experiencia vivida, es como un acto reflejo que no puedo controlar y surge continuamente desde entonces. Esto me lleva a pensar en muchas cosas que se pueden hacer, para dar una oportunidad a otras personas que no las han tenido. Siempre me llamó la atención pensar en la cantidad de “mentes” que se pierden para la ciencia, la literatura, las artes, etc, que, por las circunstancias que les toca vivir, no tienen acceso a la educación y por consiguiente una nula posibilidad de progreso debido a guerras, disputas ideológicas, discriminación, pobreza u otras muchas razones que podríamos enumerar y que dejamos pasar porque supuestamente nada podemos hacer. Después de lo vivido este verano y a la vista de los alumnos que siguen asistiendo a clase, hemos conseguido dar una esperanza a unos pocos chicos y chicas de Brasil. Sé que nuestra colaboración ha sido corta pero muy intensa y les hemos transmitido la idea de que con esfuerzo se pueden lograr grandes cosas. Espero y deseo que ese camino que han comenzado les lleve a un futuro mejor y que la continuidad del proyecto este año y en años venideros con los nuevos voluntarios, sea una verdadera oportunidad para sus vidas y puedan llegar a desarrollarse plenamente como personas y en igualdad de condiciones con los más favorecidos de su entorno. Quiero creer que nuestro grano de arena llegará a ser una montaña sólida donde estas personas puedan tener una vida que, ni ellos ni nosotros, imaginábamos antes de la puesta en marcha de este proyecto.
Julio Fernández Palomo
Iberdrola Distribución Eléctrica
Protecciones Madrid y Centro
Si hay una palabra que pueda resumir mi experiencia participando en este proyecto en 2012, esa palabra es sin duda “gratificante”. La verdad es que me marché rumbo a Brasil sin expectativas concretas. Personalmente, me cuesta trabajo aprender a no crear (muchas) ideas preconcebidas antes de iniciar una experiencia como ésta, pero hacerlo me sirvió para dejarme sorprender y para vivirla al máximo.
Participar de ello fue un regalo. No voy a negar que algún momento pude tener cierto sentimiento de ansiedad o incluso de “miedo” por lo que podíamos encontrar allí: idiomas distintos, culturas diferentes, entornos muy dispares. Sin embargo, todos mis “temores” se disiparon una vez llegamos y conectamos con los chicos. Ellos se encargaron en todo momento de hacerlo fácil.
Siempre te regalaban una enorme sonrisa cada día. Y eso teniendo en cuenta que para estos chavales, algunos de los cuales a duras penas sabían leer o escribir, ir a clase era todo un reto diario. Creo que disfrutaron al máximo y no puedo decir que hubiera una sola semana en la que no viera un fruto más grande o más pequeño al final de la misma. Eso me hace sentirme muy orgullosa, no de mí, sino de ellos.
El simple hecho de haberles transmitido la ilusión necesaria para que no abandonen es desde mi punto de vista el mayor de los objetivos cumplidos. El haberles sabido mostrar que hay más opciones a parte de las de la mayoría, otras salidas distintas a las que hay en las “rúas” y sobre todo que tienen mucho que aportar, que tienen mucha valía dentro de sí mismos. Con paciencia, con alegría y siempre estando dispuestos a estar ahí para ellos. La fase del proyecto de seguimiento online juega ahora en ese sentido un papel determinante.
La hora de decir adiós y el regreso a España fue dura y emocionante. Para los chavales, de alguna manera, te vas para no volver. Tú regresas a casa con ganas de quedarte. Espero que hayamos sido capaces de establecer un lazo de afecto y amistad con muchos de los chicos y chicas del proyecto y de dejar un poquito de nuestro espíritu a cambio de todo lo que de allí nos hemos llevado.
Bárbara Arnáiz Asensio
Iberdrola Ingeniería y Construcción – Dirección de Recursos Humanos
Madrid
Hace casi un año que recibí el correo donde se invitaba a participar en el proyecto Sao Paulo 2.0, ya había comenzado a buscar programas de “vacaciones solidarias”, pero la idea de que el trabajo fuera más allá del periodo vacacional fue lo que más me animó a mandar la solicitud.
Es verdad que en ciertos momentos antes de comenzar tuve algunos miedos: qué compañeros irían, cómo serían los niños, sería peligroso o tal vez demasiado cómodo, serviría de algo… Estos miedos poco a poco se fueron diluyendo hasta desaparecer por completo. Los compañeros pronto se convirtieron en amigos, los niños en adolescentes con ganas de aprender, la estancia un privilegio sin volver la espalda a la realidad y sí, sirvió para algo.
Hoy sabemos que la mayoría de los alumnos han continuado con su formación. La insistencia en que estudiaran, que si quieren pueden llegar a ser lo que quieran, que aprovechen la oportunidad, no se ha quedado solo en palabras, les ha llegado y se han puesto manos a la obra. Hoy sé que valió la pena.
Carmen de la Vega Todolí
Iberdrola Generación
Generación Hidráulica
After the shock and amazement of being selected to go to Brazil as a volunteer I began to research Sao Paulo to try and get an idea of life there and the level of poverty compared to at home. In spite of my research this was still something that was sometimes difficult to witness first hand. However, I tried not to selfishly dwell on these moments and work hard to try and create a happy and positive environment for young people during their lessons.

However, something that I didn’t prepare myself for in anyway was the feeling when I got home. It’s difficult to explain but I have spoken with several members of the group who seem to have similar feelings and understand this sensation. The only word I can use which I think comes close is “lost”. I had a huge mixture of feelings when I came home such as missing new friends. Not many people will have such an intense and amazing experience whilst spending over three whole weeks, working, socialising and living together and some great bonds were made. Another thing I missed was Sao Paulo and Santa Monica itself and the temporary different life it gave me. The experience of working in this classroom and helping to improve the home of two of our students was like nothing I have ever done loved this.

Although my “lost” feeling made it hard to get settled back into my ordinary life I also still have the feeling of “excitement” and don’t see this leaving me anytime soon. Everytme I look back through photo’s, somebody asks me about it or mainly when I see that one of my students have emailed me I have this feeling which just shows what a special time this was. I will always be thankful to everybody who allowed me to be part of this project both behind the senes in the organisation and to my colleagues and children with whom I lived it. It really was amazing and something that I would recommend to anybody of any age.
Jayne Turner
Scottish Power, Warrington.





